


He pasado este verano de 2021 junto a mi familia en nuestra casa del barrio del Cerrillo, en Frailes, Jaén. Durante agosto he diseñado y maquetado el libro “Educar es amar”, de Paco Olvera, amigo personal y docente. Paco ejerció de maestro durante los primeros años de su trayectoria profesional y de inspector de educación en los últimos, antes de su retiro por jubilación. Es un ferviente defensor, difusor y practicante de los principios de la pedagogía Freinet, cuyas Técnicas han inspirado los textos de su libro.
He hecho este trabajo con agrado y satisfacción, disfrutando en el cuidado de cada detalle. Esta labor ha tenido un feliz desenlace debido al buen hacer de Entorno Gráfico, que ha llevado a cabo una impresión y una producción del libro impecables.
Quiero resaltar la definición que el autor hace sobre la Educación:
“Para mí, la educación es un proceso permanente, inacabado, pero ese carácter de incompleto no supone un invonveniente a la hora de educar. La educación no es una meta, sino un camino. Una meta es un lugar concreto donde llegar, en el que la distancia o los pasos ya están prefijados. Sin embargo, el camino es un proceso abierto, en el que cada progreso nos enriquece”.
Me interesa la reflexión que Paco plantea sobre el carácter vocacional (ingrediente imprescindible) de cualquier “buen” docente:
“Siendo muy exigentes, pero a la vez justos, pienso que solo deberían ser docentes aquellas personas que tuvieran la capacidad de educar amando. Amar es la tarea más hermosa que posiblemente exista, y se concreta amando a las personas a las que vamos a ayudar a construir los pilares de su conocimiento. Es eso que se conoce como vocación”.
Paco Olvera añade otro ingrediente a la labor docente haciendo referencia a las palabras del neurocientífico Francisco Mora: “la excelencia educativa solo se consigue si se enseña con emoción”, a las que el docente añade: “llegados a este punto, podríamos añadirle al título de educar es amar del presente libro, el de educar es emocionar”.